Cada vez que pienso en alguien, pienso en cuánto lo quiero y se lo digo sin pensarlo, me sale espontáneamente; tanto a mi familia, como a mis amigos. Soy demasiado cariñoso y muchísimas veces me jugó en contra pero no voy a dejar de ser así, me gusta ser así y aunque muchas veces me jugó en contra, muchísimas pero muchísimas veces más me jugó a favor, y prefiero quedarme con esas muchísimas buenas veces que con esas veces malas que aunque no las olvidé, ya no las recuerdo.
Hay que aprender a valorar las cosas que tienen mucho valor, pero que no nos cuestan nada.

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